Oración diaria

 

 

 

 

 

 

 

I JUEVES DE ADVIENTO: EL CIPRÉS

 

“Revistió la Sala Grande de madera de ciprés y la recubrió de oro fino, haciendo esculpir en ella palmas y cadenillas. Para adornar la Casa la revistió también de piedras preciosas; el oro era oro de Parvayim.” (2Cro 3, 5-6)

 

El ciprés

 

"/“¡Qué hermoso eres, amado mío, qué delicioso! Puro verdor es nuestro lecho. Las vigas de nuestra casa son de cedro, nuestros artesonados, de ciprés” (Ct 1, 16-17). Salomón construyó la casa y sus paredes eran de madera de ciprés. Hay una tradición sobre el árbol de la Cruz según la cual era de madera de ciprés. En Jerusalén se levantó un monasterio en el bosque de donde se había extraído el ciprés para la Cruz del Señor. Si Jesús muere crucificado, la Cruz es el lecho de su entrega amorosa. Pesebre y Cruz se aúnan en Adviento. En el villancico se canta: “Campana sobre campana, y sobre campana tres, en una cruz a esta hora el Niño va a padecer”.

 

Consideración

 

Si toda madera evoca la historia de salvación y llama a contemplar el jardín y el bosque que plantó el Creador, ¡cuánto más nos lo debiera evocar el ciprés de cuya madera se recubrió la casa del rey, que el Redentor convirtió en sacramento de amor! El árbol del ciprés es como una saeta hacia el cielo, un dedo indicador de la trascendencia; quizá en nuestra cultura se ha unido a los cementerios, pero son árboles que llaman a mirar hacia lo alto.

 

Propuesta

 

¿Hacia dónde diriges tu mirada?