Al compás del Sínodo Diocesano (9): la Eucaristía dominical

Guía para el trabajo sinodal en grupos del tema cuarto, sesión segunda, del cuaderno primero, "Llamados", de nuestro Sínodo de Sigüenza-Guadalajara

 

Por Jesús de las Heras Muela

(Periodista y sacerdote. Deán de la catedral de Sigüenza)

 

 

 

 

 

 

 

 

En el tema cuarto del cuaderno primero, “Llamados (Mirada hacia dentro)”, del Sínodo diocesano de Sigüenza-Guadalajara, dedicado al tema de la coherencia entre la fe y la vida, vamos a reflexionar sobre la eucaristía relacionándola con la coherencia entre la fe y la vida, porque, como afirma el Concilio Vaticano II, en su constitución dogmática sobre la Iglesia “Lumen gentium” (LG), en castellano, “Luz de las gentes”, la Eucaristía es "fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG, 11).

Y en el decreto “Presbyterorum ordinis” (PO), en español, “El orden de los presbíteros”, sobre la vida y ministerio de los sacerdotes, leemos: "Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. La sagrada eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua" (PO, 5). 

El Catecismo de la Iglesia Católica, en su número 1327, afirma: “En resumen, la Eucaristía es el compendio y la suma de nuestra fe. «Nuestra manera de pensar armoniza con la eucaristía, y a su vez la eucaristía confirma nuestra manera de pensar»".

Y hemos querido ofrecer esta entrega de nuestro recorrido por el Sínodo diocesano precisamente en estas vísperas del gran día de la eucaristía y de la caridad, que es la fiesta del Corpus Christi de pasado mañana domingo, 19 de junio.

Por otro lado, esta entrega del material de trabajo de nuestro Sínodo será ya la penúltima por este curso. El próximo viernes ofreceremos la última entrega, dedicada al tema de la comunión eclesial.

 

Escucha de la Palabra de Dios

           

El Nuevo Testamento nos explica cómo ya los primeros cristianos vivían la eucaristía y la misa, aunque entonces el término misa no era el usado. Era llamada “fracción del pan” o “la cena del Señor”. Leemos primero un texto de san Pablo en su primera carta a los Corintios, capítulo 19, versículos 16 a 21):

“La copa de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan (…) No podéis beber de la copa del Señor y de la copa de los demonios. No podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios”. (1 Cor 10, 16-21).

En segundo lugar, esta breve cita del libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 2, versículo 41: “Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones”.

Y, por último, he aquí el relato de la institución de la eucaristía, que la Última Cena realizó Jesús. Así lo narra san Lucas, en su evangelio, capítulo 22, versículos 14-20:

“Y cuando llegó la hora, se sentó a la mesa y los apóstoles con Él y les dijo: «Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer hasta que se cumpla en el reino de Dios». Y, tomando un cáliz, después de pronunciar la acción de gracias, dijo: «Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios». Y, tomando pan, después de pronunciar la acción de gracias, lo partió y se lo dio diciendo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía». Después de cenar, hizo lo mismo con el cáliz diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros»”.

 

 La asistencia dominical demuestra la coherencia entre la fe y la vida

 

Breve decálogo sobre la misa o eucaristía

 

1.-La Eucaristía es Asamblea, Comunidad, Congregación, Pueblo, Iglesia.

2.- La Eucaristía es perdón impetrado, ofrecido y recibido. Es reconciliación y es paz. 

3.-La Eucaristía es Palabra de Dios.     

4.-La Eucaristía es profesión de fe, expresada en la recitación de Credo.   

5.-La Eucaristía es ofrenda.

6.-La Eucaristía es la cruz y la pascua

7.-La Eucaristía es oración y compromiso de fraternidad.  

8.-La Eucaristía es comunión. Es comunión con Dios y con los hermanos.

9.-La Eucaristía es acción de gracias

10.-La Eucaristía es misión permanente.   

 

Diez actitudes de vida cristiana y de eucaristía desde la misa

 

(1) Una actitud orante. A la Eucaristía vamos a rezar, a tratar de amistad con quien sabemos nos ama.

Esta actitud orante se traduce en la misa a la alabanza (el Gloria), es impetración e intercesión (preces u oraciones de los fieles). Es acción de gracias (doxología final). Es Padre Nuestro. Es diálogo de intimidad (oración de postcomunión).

(2) Una actitud, un estilo comunitario, eclesial. En la Eucaristía nunca estamos ni vamos solos. Ni siquiera en las llamadas misas privadas. La Eucaristía es la fiesta de la Iglesia.

(3) Una actitud, un estilo humilde y penitente. Toda celebración de la Eucaristía –a través de sus distintas formas y ritos- comienza por el rito penitencial. Nos hace sentirnos humildes, pequeños, pecadores, necesitados del perdón y de la gracia de Dios.

(4) Una actitud escuchante. Es la Palabra de Dios la que se proclama en la Eucaristía. Dios nos habla a través de los textos bíblicos elegidos por la liturgia para las distintas ocasiones.

(5) Una actitud confesante. La Palabra proclamada, sentida, escuchada, dispuesta a traducir en vida nos lleva a confesar y a proclamar nuestra fe. Es el Credo.

(6) Una actitud oferente. El ofertorio de cada Eucaristía nos enseña a ser también nosotros ofrenda viva y permanente. 

(7) Una actitud sacrificada, abnegada, entregada, generosa, hecha oblación. Es la consagración.

(8) Una actitud pacífica y pacificadora. Tiene su emblema en el momento del rito de la paz.

(9) Una actitud comulgante, un estilo de cristianos de comunión. No de cristianos por libre, sino de cristianos de comunión con el Señor a quien recibimos sacramental en la Eucaristía de su Iglesia.

(10) Una actitud y un estilo misioneros.  La Eucaristía es para la vida. La Eucaristía es vida y nos pone al servicio incondicional de la vida, de toda vida y de toda la vida.

          

Domingo y Misa por san Juan Pablo II

 

En 1998 el Papa Juan Pablo II escribió la carta apostólica sobre el domingo "Dies Domini" (Día del Señor). La glosamos en el siguiente decálogo:

 

1.- El domingo celebra la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte. Es el día de su resurrección, anuncio y anticipo de nuestra futura pascua.

2.- El domingo es por excelencia el día de la fe, subrayado con la recitación del Credo.

3.- El domingo es el día de la esperanza cristiana.   

4.- El domingo es la gran escuela de la caridad, de la fraternidad, de la justicia, de la solidaridad y de la paz.

5.- El domingo es el día de la alegría. La alegría de la resurrección del Señor, la alegría de la fraternidad cristiana.

6.- El domingo es día de descanso sagrado. Día de paz del hombre con Dios, consigo mismo y con sus semejantes.

7.- El domingo es el día de la creación y de la naturaleza.

8.- El domingo nos revela el sentido del tiempo. Es el día de los días.

9.- Los cristianos no debemos convertir el domingo en un día más del fin de semana, como tiempo de mero descanso y diversión. Es mucho más. Es el día imprescindible e irrenunciable.

10.- Por todo ello, el domingo es el día de la Iglesia, el día de la misión, el día de los días.

 

Texto de la Conferencia Episcopal Española (CEE)

 

“El Pueblo de Dios ha vivido un sorprendente ayuno eucarístico que ha avivado el deseo del encuentro con el Señor en la escucha de la Palabra, en la oración doméstica y en el servicio a los pobres. Incluso las celebraciones a través de los medios nos han ayudado a reconocernos como pueblo de la eucaristía que experimenta que sin el Domingo no puede vivir.

Por ello, finalizado el estado de alarma y modificadas las circunstancias, conviene animar al Pueblo de Dios a la celebración presencial de la eucaristía, especialmente el Domingo, con las prudentes medidas de prevención de contagios.

Este nuevo impulso, prudente por la pandemia que permanece entre nosotros, ha de recordar la llamada a todo fiel católico a participar, de manera presencial, en la celebración común de la eucaristía dominical como testimonio de pertenencia y fidelidad a Cristo y a su Iglesia”. (Comisión Permanente de la CEE, 8 de julio de 2020).

 

Texto don Atilano, el obispo diocesano

 

“La celebración de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo nos ofrece la posibilidad de entender nuestra peregrinación por este mundo de forma totalmente distinta a lo que, en ocasiones, pensamos.

El Resucitado, cumpliendo sus promesas permanece vivo en medio de nosotros, comparte nuestras pobrezas y sostiene todo lo bueno y bello que nace cada día en nuestros corazones y en nuestras relaciones con los demás. El Señor, para concretar su amor y salvación a todos los hombres ha querido quedarse en medio de nosotros a través de su Palabra para que le escuchemos; en los sacramentos para que entremos en comunión con Él; y en tantas personas buenas que nos hacen tangible el amor de Dios a través de sus obras.

Es más, Jesucristo ha querido no solo quedarse, sino identificarse con los más pobres, con los últimos: “En verdad os digo que cada vez que los hicisteis con uno de estos, mis hermanos más humildes, conmigo lo hicisteis” (Mt 25, 40)”.  (Carta pastoral “Con gratitud y esperanza”, 1 de mayo de 2020, páginas 10 y 11)

 

Canción “La Misa es una fiesta” de Cesáreo Gabaráin

 

“La misa es una fiesta muy alegre. La misa es una fiesta con Jesús. La misa es una fiesta que nos une. La misa es una Fiesta con Jesús.

Cada Domingo Celebramos que nuestro amigo nos salvó, que, por amarnos, dio su vida y resucito... (2 veces el estribillo)

Con su palabra nos enseña, nos alimenta con su pan, nos compromete a ser amigos y a caminar... (2 veces el estribillo)

 

Preguntas y propuestas para el trabajo en grupos

 

Tras estos y otros materiales, y desde un clima explícito de escucha, diálogo y oración, nuestro cuaderno sinodal 1, tema 4, sesión 2 formula, para el trabajo de los grupos, tres preguntas, cuyas respuestas, en su momento, se estudiarán y formarán parte de los siguientes pasos del camino sinodal.  Las preguntas han de ser respondidas, preferentemente, en grupo y recogidas las distintas respuestas.  

 

Estas son las preguntas:

1.- Ventajas e inconvenientes de las misas por los medios de comunicación, incluidas redes sociales como Facebook y YouTube.

2.- ¿Piensas de verdad que la eucaristía, fuente y cumbre de toda la vida cristiana y de la misión evangelizadora, es de verdad un barómetro de la coherencia entre fe y vida?

3.- ¿A qué razones achacas el descenso generalizado y creciente, no hablamos ahora del tiempo de pandemia, en la asistencia a la misa dominical?

 

Asimismo, se formulan estas dos propuestas:

(1) Señalar entre todos tres o cuatro propuestas para robustecer y testimoniar que la coherencia fe-vida nace y lleva a la eucaristía y muy singularmente a la participación activa y fructuosa, como pidió el Concilio Vaticano II, en la misa.

(2) ¿Cómo mejorar nuestras misas dominicales? Lluvia de ideas práctica, realista y sincera en relación primero a los sacerdotes y después al pueblo fiel.

 

Artículo publicado en 'Nueva Alcarria' el 17 de junio de 2022

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