Por Jesús de las Heras Muela

(Periodista y sacerdote. Deán de la catedral de Sigüenza)

 

 

«Migrantes, misioneros de esperanza» es el lema de la jornada, cuyos objetivos son, visibilizar, acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes y refugiados

 

 

 

 

 

Pasado mañana, domingo, día 5 de octubre, la Iglesia católica en todo el mundo celebra la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. El Papa León XIV, ha escrito un mensaje para la jornada, cuyo título reza Migrantes, misioneros de esperanza. Esta jornada eclesial y pontificia es muy veterana: 111 años.

Normalmente, esta Jornada Mundial se celebra el último domingo de septiembre, pero este año se ha pasado al primer domingo de octubre para hacerla coincidir con el Jubileo Romano de las Migraciones y de las Misiones (octubre es el mes de las misiones).

 

 

 

Diez ideas del mensaje del Papa León XIV

En este su primer mensaje como papa para la Jornada Mundial de las Migraciones, León XIV recuerda para que la presente 111ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado el Papa Francisco, su antecesor, quiso que coincidiera con el Jubileo de los migrantes y del mundo misionero. Y ello ofrece la oportunidad de reflexionar sobre el vínculo entre esperanza, migración y misión. Y desde estos presupuestos, el Santo Padre traza su mensaje, del que destacamos estas diez ideas centrales:

 

1.- El contexto mundial actual está tristemente marcado por guerras, violencia, injusticias y fenómenos meteorológicos extremos, que obligan a millones de personas a abandonar su tierra natal en busca de refugio en otros lugares. Ante las teorías de devastación global y escenarios aterradores, es importante que crezca en el corazón de la mayoría el deseo de esperar un futuro de dignidad y paz para todos los seres humanos.

2.- Ese futuro es parte esencial del proyecto de Dios para la humanidad y el resto de la creación. Se trata del futuro mesiánico anticipado por los profetas. Y este futuro ya ha comenzado, porque fue inaugurado por Jesucristo. Y nosotros creemos y esperamos en su plena realización, ya que el Señor siempre cumple sus promesas.

3.- El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que «la virtud de la esperanza corresponde al anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre; asume las esperanzas que inspiran las actividades de los hombres» (n° 1818). Y sin duda, la búsqueda de la felicidad —y la perspectiva de encontrarla en otro lugar— es una de las principales motivaciones de la movilidad humana contemporánea.

4.- Esta conexión entre migración y esperanza se manifiesta claramente en muchas de las experiencias migratorias de nuestros días. Numerosos migrantes, refugiados y desplazados son testigos privilegiados de la esperanza vivida en la cotidianidad, a través de su confianza en Dios y su resistencia a las adversidades con vistas a un futuro en el que vislumbran la llegada de la felicidad y el desarrollo humano integral. En ellos se renueva la experiencia itinerante del pueblo de Israel.

5.- En un mundo oscurecido por guerras e injusticias, incluso allí donde todo parece perdido, los migrantes y refugiados se erigen como mensajeros de esperanza. Su valentía y tenacidad son un testimonio heroico de una fe que ve más allá de lo que nuestros ojos pueden ver y que les da la fuerza para desafiar la muerte en las diferentes rutas migratorias contemporáneas. También aquí es posible encontrar una clara analogía con la experiencia del pueblo de Israel errante por el desierto, que afronta todos los peligros confiando en la protección del Señor.

6.- Los migrantes y los refugiados recuerdan a la Iglesia su dimensión peregrina, perpetuamente orientada a alcanzar la patria definitiva, sostenida por una esperanza que es virtud teologal.

7.- De manera particular, los migrantes y refugiados católicos pueden convertirse hoy en misioneros de esperanza en los países que los acogen, llevando adelante nuevos caminos de fe allí donde el mensaje de Jesucristo aún no ha llegado o iniciando diálogos interreligiosos basados en la vida cotidiana y la búsqueda de valores comunes.

8.- En efecto, con su entusiasmo espiritual y su dinamismo, pueden contribuir a revitalizar comunidades eclesiales rígidas y cansadas, en las que avanza amenazadoramente el desierto espiritual. Su presencia debe ser reconocida y apreciada como una verdadera bendición divina, una oportunidad para abrirse a la gracia de Dios, que da nueva energía y esperanza a su Iglesia.

9.-  El primer elemento de la evangelización, como subrayaba san Pablo VI, es generalmente el testimonio: «Todos los cristianos están llamados a este testimonio y, en este sentido, pueden ser verdaderos evangelizadores. Se nos ocurre pensar especialmente en la responsabilidad que recae sobre los emigrantes en los países que los reciben» (Evangelii nuntiandi, 21). Se trata de una verdadera missio migrantiummisión realizada por los migrantes— para la cual se debe garantizar una preparación adecuada y un apoyo continuo, fruto de una cooperación intereclesial eficaz.

10.- Por otro lado, las comunidades que los acogen también pueden ser un testimonio vivo de esperanza. Esperanza entendida como promesa de un presente y un futuro en el que se reconozca la dignidad de todos como hijos de Dios. De este modo, los migrantes y refugiados son reconocidos como hermanos y hermanas, parte de una familia en la que pueden expresar sus talentos y participar plenamente en la vida comunitaria.

 

Y el Papa León XIV concluye su mensaje con estas palabras: «Con motivo de esta jornada jubilar en la que la Iglesia reza por todos los migrantes y refugiados, deseo encomendar a todos los que están en camino, así como a los que se esfuerzan por acompañarlos, a la protección maternal de la Virgen María, consuelo de los migrantes, para que mantenga viva en sus corazones la esperanza y los sostenga en su compromiso de construir un mundo que se parezca cada vez más al Reino de Dios, la verdadera Patria que nos espera al final de nuestro viaje».

 

El cartel de la jornada

El sacerdote diocesano de Getafe y antiguo misionero en Bangladesh y después en América Latina Fernando Redondo Pavón es desde hace once meses el director del Departamento de Migraciones de la CEE. Sucedió al padre dominico Xabier Gómez García, de origen vasco, de 55 años y director, desde el 30 de noviembre obispo de Sant Feliu de Llobregat.

Y en estas ocho ideas principales, describe el actual director del Departamento de Migraciones de la CEE el cartel de esta jornada eclesial, cuya imagen acompaña estas líneas.

(1) «Migrantes, misioneros de esperanza» es el lema de la 111ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que celebramos en el marco de este año jubilar en el que el papa Francisco, a través de la bula de convocación del mismo, invitaba a todos a reavivar nuestra esperanza; «una esperanza que no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derrama do en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado (Romanos 5,1-2.5)».

(2) La esperanza cristiana, continúa diciendo el papa, «no engaña ni defrauda, porque está fundada en la certeza de que nada ni nadie podrá separarnos nunca del amor divino: “¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros…? (Romanos 8,35)».

(3) La Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado es este año quiere resaltar, por una parte, el coraje, la tenacidad, la fe y la confianza inquebrantable que depositan en Dios todas las personas que emprenden una ruta migratoria, y especialmente en aquellas rutas en las que encuentran más dificulta des y peligros. Son justo esta fe y esta confianza las que mantienen viva en ellos la esperanza de alcanzar la meta deseada.

(4) Son esta fe y tenacidad las que convierten a las personas migrantes en misioneros de esperanza. Su ejemplo nos evangeliza porque de alguna manera cuestiona el estado de salud de nuestra fe y confianza cuando, ante ciertas adversidades, no siempre somos capaces de mantener viva nuestra esperanza porque hemos perdido el sentido de la providencia, del Dios liberador que camina a nuestro lado.

(5) Por otra parte, los migrantes son también misioneros de esperanza porque muchos de ellos al incorporarse a la vida de nuestras comunidades las revitalizan, las dinamizan, fortalecen la fe de sus miembros y nos recuerdan que en definitiva todos somos peregrinos, migrantes en camino hacia la patria futura y definitiva.

(6) En el cartel que anuncia esta Jornada, hemos querido visibilizar la riqueza que las personas migrantes nos aportan con su presencia, convirtiéndose en verdaderos misioneros de esperanza.

(7) Concretamente el cartel nos puede sugerir un atardecer que presagia la noche, en el que aparece la mano de una persona migrante que porta entre sus dedos una cruz y deja trasparentar entre los mismos una luz que ilumina el horizonte. Símbolos que nos sugieren que no llegará el ocaso porque ellos son luz que revitaliza, ilumina y nos garantizan un futuro con esperanza.

(8) Unamos nuestros sueños a los suyos, porque sueños que soñamos solos son ilusión, sueños que soñamos juntos son fuente de vida, de esperanza y de futuro.

 


 La Jornada Mundial de las Migraciones en nuestra diócesis

En nuestra diócesis de Sigüenza-Guadalajara, anima esta jornada eclesial la Delegación de Migraciones, cuya responsable es la religiosa scalabriniana María Angélica Tiralle, de origen argentino.

Al efecto, en la ciudad de Guadalajara se han programado varias convocatorias: el 23 de septiembre, un café intercultural con la abogada Carmen Prados, en el salón de actos de Junta de CLM en la calle Juan Bautista Topete; el viernes 26, un cuentacuentos en el CMI Eduardo Guitián; el viernes 3, una desfile festivo y callejero de naciones por la Calle Mayor; el sábado 4, una fiesta intercultural en la Plaza de Santo Domingo; y el domingo 5, eucaristía jubilar en la concatedral de Guadalajara.

Además, del 22 al 30 se ofreció, en el CMI Eduardo Guitián, una exposición sobre la historia de la migración con el título ‘La Migración’.

 

Publicado en Nueva Alcarria el 3 de octubre de 2025

Por Jesús de las Heras Muela

(Periodista y sacerdote. Deán de la catedral de Sigüenza)

 

 

Frases cortas en X (antiguo Twitter) de los Papas Francisco y León XIV sobre la esperanza en el contexto del presente Año Jubilar 2025, dedicado a la esperanza

 

 

 

 

 

El año jubilar 2025, año santo romano y universal ordinario (los aniversarios de número “redondos de la encarnación y natividad de Nuestro Señor Jesucristo), está dedicado a la esperanza, por decisión del Papa Francisco. Él fue quién lo convocó, promulgó y abrió en la tarde del 24 de diciembre.  Su muerte, el 21 de abril pasado, dejó durante dos semanas y media a la Iglesia sin romano pontífice, servicio para que el que fue elegido, el 8 de mayo, el agustino Robert Francis Prevost, Papa León XIV, quien ha continuado con el Jubileo y quien, Dios mediante, lo clausurará el próximo 6 de enero.

Nos acercamos ahora a lo que es la esperanza cristiana a través de frases en la red social X (antigua Twitter) de ambos pontífices. Completamos esta nueva entrega sobre la esperanza con las ideas contenidas en un precioso poemario sobre esta virtud del poeta francés Charles Peguy.

 

 

 

Papa Francisco

1.- ¡La esperanza del mundo está en la fraternidad! Y la esperanza de un mundo fraterno es Cristo, el Hijo encarnado, enviado por el Padre para que todos lleguemos a ser lo que somos, es decir, hijos del Padre que está en los cielos y, por tanto, hermanos entre nosotros. (31-12-2024)

2.- Todos estamos llamados a hacernos heraldos de una diplomacia de la esperanza, para que las densas nubes de la guerra puedan ser barridas por un renovado viento de paz. (9-1-2025)

3.- Una diplomacia de la esperanza es, ante todo, una diplomacia de la verdad. Allí donde falta el vínculo entre realidad, verdad y conocimiento, la humanidad deja de ser capaz de hablarse y de comprenderse, ya que le faltan los fundamentos de un lenguaje común. (9-1-2025)

4.- Una diplomacia de la esperanza es también una diplomacia del perdón, capaz, en una época llena de conflictos abiertos o latentes, de recomponer las relaciones laceradas por el odio y la violencia, y así vendar las heridas de los corazones de tantas víctimas. (9-1-2025)

5.- Una diplomacia de la esperanza es una diplomacia de libertad, que requiere el compromiso común de la comunidad internacional para eliminar el miserable comercio de los traficantes de seres humanos, hombres sin escrúpulos que explotan la necesidad de miles de personas. (9-1-2025)

6.- La diplomacia de la esperanza es, finalmente, una diplomacia de justicia, sin la cual no puede haber paz. El Año jubilar es un tiempo favorable para practicar la justicia, para condonar las deudas y conmutar las penas de los prisioneros. (9-1-2025)

7.- El Año Santo es una oportunidad para cambiar de vida, para reconsiderar nuestra manera de pensar, para empezar de nuevo, aprendiendo de Jesús y poniendo nuestra esperanza en Dios. Este es también el sentido de la peregrinación jubilar. (11-1-2025)

8.- En la fiesta del Bautismo del Señor, recordemos que en nuestro bautismo hemos recibido la virtud teologal de la esperanza. Demos gracias a Dios por este don y vivámoslo pidiendo al Espíritu Santo que nos haga crecer en la esperanza cada día. (12-1-2025)

9.- Que cada uno de nosotros, como san Pablo, pueda encontrar la propia esperanza en el Hijo de Dios encarnado y ofrecerla a los demás, allí donde la esperanza haya desaparecido, las vidas hayan sido truncadas o los corazones se vean superados por las adversidades. (25-1-2025)

10.- Dios nunca deja de soñarnos como hombres y mujeres de esperanza, de concordia y de paz, como personas que no se dejan derrotar por las adversidades. ¡Tengamos el valor de soñarnos tal como Dios nos sueña! (29-1-2025)

12.- Nuestra esperanza se basa en Aquel para quien "nada es imposible" (Lc 1,37). (1-2-2025)

12.- La esperanza cristiana es más grande que cualquier situación de la vida, porque tiene su fundamento en Dios, no en el ser humano. Lo que parece imposible a los hombres, no lo es para Dios. (Mateo 19, 26) (30-1-2025)

13.- El Evangelio quiere darnos un mensaje de esperanza, porque nos dice que sea cual sea el lugar en el que nos hayamos perdido, sea cual sea el modo en el que nos hayamos perdido, ¡Dios viene siempre a buscarnos! (16-4-2025)

 

 

Papa León XIV

(1) El Jubileo es un tiempo de conversión y de renovación, un tiempo para comenzar un camino nuevo, animados por la esperanza de poder construir un mundo en el que cada uno de nosotros pueda realizar la propia humanidad en la verdad, la justicia y la paz. (16-5-2025)

(2) ¡Convirtámonos en peregrinos de la esperanza! Entre las personas, los pueblos y las criaturas, se necesita a alguien que decida avanzar hacia la comunión. Otros nos seguirán. Volvamos a construir puentes donde hoy hay muros. Abramos puertas, conectemos mundos y habrá esperanza. (14-6-2025)

(3) En este Jubileo de la esperanza, acordémonos en nuestras oraciones de todos los que sufren y se sienten tentados por el desánimo. Cualesquiera que sean los problemas o dificultades que tengamos que afrontar en la vida, dirijámonos a Jesús, reconozcamos nuestro deseo de sanar y aceptemos su promesa de libertad y de vida nueva. (18-6-2025)

(4) A veces, anunciar que la esperanza no defrauda significa ir a contracorriente, incluso contra la evidencia de situaciones dolorosas que parecen no tener salida. Pero es precisamente en esos momentos cuando mejor se manifiesta que nuestra fe y nuestra esperanza no provienen de nosotros mismos, sino de Dios. (25-6-2025)

(5) Muy queridos jóvenes, nuestra esperanza es Jesús. Aspirad a cosas grandes, a la santidad, allí donde estén. No os conforméis con menos. Entonces veréis crecer cada día la luz del Evangelio, en vosotros mismos y en vuestro alrededor. (3-8-2025)

(6) En comunión con Cristo nuestra paz, esperanza para el mundo, estamos más que nunca unidos a los jóvenes que sufren el mayor de los males, el que es producido por otros hombres. Estamos con los jóvenes de Gaza, estamos con los jóvenes de Ucrania, con todos aquellos cuya tierra está ensangrentada por las guerras. (3-8-2025)

(7) María, que Cristo resucitado ha llevado consigo a la gloria en cuerpo y alma, resplandece como icono de esperanza para sus hijos peregrinos en la historia. (15-8-2025)

(8) Mientras caminamos, especialmente cuando llegan las nubes y el camino se vuelve incierto y difícil, levantemos la mirada, miremos a ella, nuestra Madre, y recuperaremos la esperanza que no defrauda (cf. Romanos 5,5). (15-8-2025)

(9) El canto de María, su Magníficat, refuerza en la esperanza a los humildes, a los hambrientos, a los siervos diligentes de Dios. Los testigos de la ternura y del perdón en los lugares de conflicto, los operadores de paz y los constructores de puentes en un mundo hecho pedazos son la alegría de la Iglesia, son su permanente fecundidad, las primicias del Reino que viene. (Lucas 1,39-56) (15-8-2025)

(10) En la vida no es necesario tenerlo todo bajo control. Basta con elegir cada día amar con libertad. Esta es la verdadera esperanza: saber que, incluso en la oscuridad de la prueba, el amor de Dios nos sostiene y hace madurar en nosotros el fruto de la vida eterna. (27-8-2025)

(11) La esperanza se reaviva cuando rompemos la superficie de la realidad con el fin de ir más allá. (6-9-2025)

(12) Donde el dolor es profundo, aún más fuerte debe ser la esperanza que nace de la comunión. Y esta esperanza no defrauda. (15-9-2025)

 


 

“La virtud que más amo, dice Dios, es la esperanza”

La esperanza avanza entre las dos hermanas mayores cogidas de la mano, pero en realidad es ella quien las dirige…  "La virtud que más amo, dice Dios, es la esperanza... Lo que me sorprende... es la esperanza". Esta es la tesis que sostiene el poeta francés Charles Peguy (Orleans 1873-Villeroy, batalla del Marme, I Guerra Mundial, 1914).

Peregrino y poeta, autor de “El retablo de Nuestra Señora” (1913), donde narra su camino a pie desde Notre Dame de París hasta Notre Dame de Chartres para pedir por su hijo enfermo Marcel, que se sanará. La meta es una catedral de «aguja irreprochable y que no puede fallar». Cinco plegarias son las de Péguy frente a la catedral, «un jardín secreto donde el alma se abre por entero». En una de ellas, clama por la fidelidad, pues espera, «Reina, guardar bajo vuestros mandatos una fidelidad más fuerte que la muerte». Poco después de su viaje, el poeta reconocerá que Nuestra Señora le ha salvado de la desesperación.

Ejemplo de católico vuelto a la fe de sus mayores (discípulo de Bergson y de Maritain), incomprendido por los socialistas, con los que simpatizó en su juventud, y por un catolicismo aburguesado que no le reconocía como uno de los suyos. Péguy experimentó el rechazo dentro de su propia familia. Casado civilmente con Charlotte Baudouin, hermana de un amigo socialista, tuvo con ella tres hijos, que no se bautizaron, hijos y esposa, hasta la muerte del Peguy.

“El pórtico del misterio de la segunda virtud” (1911) es una de las obras poéticas más intensas de Péguy, dedicada al misterio de la virtud teologal de la esperanza. Compuesto en uno de los momentos más oscuros de la vida del autor, es un poema luminoso y el testimonio de su itinerario espiritual que se abre a la madurez de la fe. Su grito de desesperación se convierte en un nuevo canto de esperanza.

En este poemario, Péguy nos muestra a la esperanza como a una niña pequeña, que aparentemente, es llevada de la mano por sus hermanas mayores (la fe y la caridad), si bien, en realidad, es la esperanza que hace caminar y guía a sus hermanas, la fe y la caridad..

 

Publicado en Nueva Alcarria el 26 de septiembre de 2025

Laura y María Lara Martínez

(Profesoras titulares de Universidad)

 

 

 

El domingo 7 de septiembre el Papa León XIV celebró su primera ceremonia de canonización. In Illo Uno unum es el lema del Papa León XIV, idea extraída de un sermón de San Agustín que significa "En el Uno, somos uno", todos los cristianos estamos unidos en Jesucristo.

Estaba previsto para que aconteciera en el último fin de semana de abril pero el hombre propone y Dios dispone: falleció el Papa Francisco, quien había firmado el paso de los dos jóvenes de Beatos a Santos, así que hubo que adaptar El Vaticano a su funeral. Los fieles que habían gestionado su viaje a Roma en aquella fecha asistieron a otra ceremonia histórica, pero diferente, a los planes iniciales.

Pier Giorgio murió con 24 años y Carlo con 15. Habían nacido en 1901 y 1991, respectivamente. Las Hermanas Lara pensamos que la imagen del ser humano se queda congelada en esencia en la edad de su tránsito, si bien en el caso de llegar a la ancianidad cada alma es libre de elegir con qué semblante quiere ser recordada: infantil, juvenil, maduro, senil...

Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati debieron de sentirse "raros" en su tiempo. Nosotras nos lo hemos sentido en muchos contextos también, y a mucha honra. La Felicidad no la da el mundo, sino Dios.

Cuando Laura estuvo en Roma como Delegada de España de la Familia de Murialdo para la Pre-asamblea y el Jubileo de Pentecostés, sintió alegría al ver en una pancarta, al regresar de El Vaticano al parking subterráneo, la imagen de Carlo Acutis.

Las Hermanas Lara e Hijos somos devotos de San Carlo Acutis desde hace mucho tiempo, la Eucaristía es la autopista al Cielo. El Rosario decimos nosotros que es una senda segura también donde la conductora es la Virgen María.

Hemos conocido más recientemente a San Pier Giorgio Frassati, defensor de los derechos de los obreros siguiendo la estela de la encíclica Rerum Novarum (De las cosas nuevas) del Papa León XIII, publicada el 15 de mayo de 1891, en la fiesta de San Isidro Labrador (el 9 de septiembre ha sido la celebración litúrgica de su esposa, Santa María de la Cabeza, ambos procesionan en el ecuador de mayo por Azuqueca desde su templo, la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel).

Carlo Acutis es apreciado en las comunidades murialdinas. Pier Giorgio Frassati nació en Turín en 1901, al año siguiente del fallecimiento de San Leonardo Murialdo. Su progenitor, Alfredo Frassati, era masón y director-propietario del periódico La Stampa; el Padre Josefino Eugenio Reffo en ese mismo año asume el cargo de director efectivo de La Voce dell’Operario (periódico enmarcado en la Doctrina Social de la Iglesia que surge de la encíclica Rerum Novarum de León XIII), cargo que mantendrá hasta su muerte, siendo referente del periodismo católico en Turín.

 

 

Juan Pablo Mañueco

(Escritor y periodista)

 

 

 

 

Plegaria para la festividad de San Miguel Arcángel, en cuya fecha nació en Alcalá de Henares a quien en esta ciudad llaman San Cervantes, por ser el único patrón laico de una ciudad española, en que su día es festivo oficial.

 

Es el día de San Cervantes, patrono

de las Castillas… Santo de nuestro idioma

castellano o español, entre el cual asoma

quien por santo y por genio total le tomo.

 

Santo pues padeció…, y sufrir no le doma.

Genio del castellano…, al que rige en su trono.

De dos Castillas supo… Dos Castillas corono.

Y español, europeo… tal fue su puro axioma.

 

Santo genio, Cervantes, de esclavo a mito…

¡Todo espacio anduviste, humano y sonriente,

perdonando defectos… de la aceptada gente!

 

¡Ayuda a tus Castillas, Españas, rito

de las Europas sé…! De ellas fuiste fuente.

Ora pro nobis. ¡Sea a ti el verso puente!

 

Y que el calor de sol de tu septembrino verano

el regreso ilumine de todo el abolengo solariego castellano.

 

Amén, Miguel, soldado en armas y letras que desde los sótanos

de los presos en Argel hasta los altares del arte

en los oídos de todas las naciones has hecho sublimarse al castellano por armónicos y mesurados, sonorosos órganos,

haciéndonos a todos, de tu Todo, parte.

 

Por Jesús de las Heras Muela

(Periodista y sacerdote. Deán de la catedral de Sigüenza)

 

 

A propósito del tema central del Año Santo Jubilar 2025

 

 

 

 

 

La Real Academia Española (RAE) define, en su primera acepción, la palabra esperanza como el “estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea”. Aplicando el concepto esperanza a la religión, la RAE define así la esperanza: “En el cristianismo, virtud teologal por la que se espera que Dios otorgue los bienes que ha prometido”.

Y como palabras sinónimas, cita las siguientes: “Confianza, ilusión, optimismo, promesa, fe, expectativa, perspectiva”.

 

En el Catecismo de la Iglesia Católica

La esperanza es abordada en el catecismo de la Iglesia Católica (CIC) de 1992 en su tercera parte (“La vida en Cristo”), capítulo primero (“La dignidad de la persona humana”), artículo 7 (“Las virtudes”), II (“Virtudes teologales”), números 1.817 a 1.821 (cada párrafo de los que a continuación se reproducen corresponde a cada uno de los números citados). Esto es la esperanza cristiana para el Catecismo:

La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas, sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo. “Mantengamos firme la confesión de la esperanza, pues fiel es el autor de la promesa” (Hebreos 10,23).  “El Espíritu Santo que Él derramó sobre nosotros con largueza por medio de Jesucristo nuestro Salvador para que, justificados por su gracia, fuésemos constituidos herederos, en esperanza, de vida eterna” (Tito 3, 6-7).

La virtud de la esperanza corresponde al anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre; asume las esperanzas que inspiran las actividades de los hombres; las purifica para ordenarlas al Reino de los cielos; protege del desaliento; sostiene en todo desfallecimiento; dilata el corazón en la espera de la bienaventuranza eterna. El impulso de la esperanza preserva del egoísmo y conduce a la dicha de la caridad.

La esperanza cristiana recoge y perfecciona la esperanza del pueblo elegido que tiene su origen y su modelo en la esperanza de Abraham en las promesas de Dios; esperanza colmada en Isaac y purificada por la prueba del sacrificio (cf Génesis 17, 4-8; 22, 1-18).

La esperanza cristiana se manifiesta desde el comienzo de la predicación de Jesús en la proclamación de las bienaventuranzas. Las bienaventuranzas elevan nuestra esperanza hacia el cielo como hacia la nueva tierra prometida; trazan el camino hacia ella a través de las pruebas que esperan a los discípulos de Jesús. Pero por los méritos de Jesucristo y de su pasión, Dios nos guarda en “la esperanza que no falla” (Romanos 5, 5). La esperanza es “el ancla del alma”, segura y firme, que penetra... “a donde entró por nosotros como precursor Jesús” (Hebreos 6, 19-20). Es también un arma que nos protege en el combate de la salvación: “Revistamos la coraza de la fe y de la caridad, con el yelmo de la esperanza de salvación” (1 Tesalonicenses 5, 8). Nos procura el gozo en la prueba misma: “Con la alegría de la esperanza; constantes en la tribulación” (Romanos 12, 12). Se expresa y se alimenta en la oración, particularmente en la del Padre Nuestro, resumen de todo lo que la esperanza nos hace desear.

Podemos, por tanto, esperar la gloria del cielo prometida por Dios a los que le aman (cf Romanos 8, 28-30) y hacen su voluntad (cf Mateo 7, 21). En toda circunstancia, cada uno debe esperar, con la gracia de Dios, “perseverar hasta el fin” (cf Mateo 10, 22; cf Concilio de Trento: DS 1541) y obtener el gozo del cielo (…): «Espera, espera, que no sabes cuándo vendrá el día ni la hora. Vela con cuidado, que todo se pasa con brevedad, aunque tu deseo hace lo cierto dudoso, y el tiempo breve, largo. Mira que mientras más peleares, más mostrarás el amor que tienes a tu Dios y más te gozarás con tu Amado con gozo y deleite que no puede tener fin» (Santa Teresa de Jesús, “Exclamaciones del alma a Dios”, 15, 3)

Por último, el Catecismo, en el resumen correspondiente, como es habitual en todos los temas que trata, afirma lo siguiente sobre la esperanza: ”Por la esperanza deseamos y esperamos de Dios con una firme confianza la vida eterna y las gracias para merecerla” (número 1.843).

 

Logo del Jubileo 2025

La esperanza la expresa el logo del Jubileo 2025, que representa cuatro figuras estilizadas que indican la humanidad proveniente desde los cuatro rincones de la tierra. Abrazadas entre ellas, indican la solidaridad y la fraternidad.

La primera figura está aferrada a la cruz. Es el signo no solo de la fe que abraza, sino también de la esperanza que nunca puede ser abandonada, porque necesitamos siempre de ella, sobre todo en los momentos de mayor necesidad.

Al respecto, la parte inferior de la cruz que se alarga transformándose en un ancla y que se impone sobre el movimiento de las olas.  Es el ancla de la esperanza, que, a su vez, es el nombre que en la jerga marina se da al ancla de reserva usada por las embarcaciones para hacer maniobras de emergencia que permitan estabilizar la barca durante las tormentas.

La cruz no es estática, sino dinámica y se curva hacia la humanidad, saliendo a su encuentro y no dejándola sola, ofreciendo la certeza de la presencia y la seguridad de la esperanza.

Se destaca, finalmente, con color verde el lema del jubileo 2025: “Peregrinantes in Spem” (“Peregrinos de esperanza”).

 

Decálogo de la esperanza

(1) La esperanza es la certeza de que saldremos adelante.  

(2) La esperanza es la confianza de que algo, de que Alguien, está siempre con nosotros, nos acompaña y nos guarda, aunque la vida nos exponga a tantas y tantas dificultades cotidianas, ordinarias y extraordinarias.

(3) La esperanza es la convicción de que, aunque no sepamos del todo el cómo y el cuándo, todo acaba bien. De que todo, para quienes creen en el Dios de Jesucristo, es para bien. De que, aunque sembremos con lágrimas, cosecharemos entre cantares. Y que precisamente esas lágrimas son las que riegan y fecundan la cosecha.

(4) La esperanza es tener fija mirada la mirada en el cielo y fijos los pies los pies en la tierra, en equilibrio y diálogo entre el cielo que nos aguarda y el compromiso con la tierra sin la cual no se llega al cielo. Porque el cielo solo se gana en la tierra. Porque "el cielo es nuestro hogar, pero debemos escalar para llegar a lo alto” (San Pier Giorgio Frassati).

 (5) Beato Juan Pablo I: "La esperanza es una virtud obligatoria para todo cristiano" que nace de la confianza en tres verdades: "Dios es todopoderoso, Dios me ama inmensamente, Dios es fiel a las promesas". Y es Él, el Dios de la misericordia, quien enciende la confianza en mí; por lo tanto, no me siento ni solo, ni inútil, ni abandonado, sino involucrado en un destino de salvación, que un día llegará al Paraíso".

(6) San Juan Pablo II invitaba a redescubrir la virtud teologal de la esperanza, que, "por una parte, impulsa al cristiano a no perder de vista la meta final que da sentido y valor a toda su existencia y, por otra, le ofrece motivaciones sólidas y profundas para su compromiso cotidiano en la transformación de la realidad para hacerla conforme al plan de Dios".

(7) Benedicto XVI dedicó en 2007 toda una encíclica, “Spe Salvi”, a la esperanza. Lo describe como una virtud performativa, capaz de "producir hechos y cambiar la vida".

(8)  Papa Francisco: “La esperanza, una virtud oculta, tenaz y paciente. La esperanza hace que uno entre desde la oscuridad de un futuro incierto hasta lograr caminar en la luz. La virtud de la esperanza es hermosa; nos da tanta fuerza para caminar en la vida".

(9) “Esta es la verdadera esperanza: saber que, incluso en la oscuridad de la prueba, el amor de Dios nos sostiene y hace madurar en nosotros el fruto de la vida eterna. (Papa León XIV).

(10) La esperanza es la seguridad de que “ni nada ni nadie podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús” (Romanos 8,37).

 


Color e iconografía clásica de la esperanza

El color de la esperanza es asociado al color verde porque simboliza el renacimiento, el crecimiento y la renovación que se observa en la naturaleza, especialmente en la primavera, cuando la vida surge después del invierno. Esta conexión con la naturaleza y el ciclo de la vida transmite sentimientos de optimismo y la fe en nuevos comienzos, convirtiéndolo en un símbolo de esperanza que calma la mente y alivia el estrés.

Por otro lado, en el arte clásico la iconografía la esperanza es representada por una imagen similar a la que acompaña este artículo. Se trata del grupo “Fe, Esperanza y Caridad”, en mármol de Carrara, firmado en la base por el escultor Felipe Moratilla Parreto (Madrid, 1827-Roma, 1908), obra artística esculpida en Roma en 1876 y que se conserva y muestra en Museo del Prado de Madrid.

La obra representa las tres virtudes teologales con sus símbolos: la Fe con los ojos vendados y en la mano un cáliz con una sagrada forma; la Esperanza, levantando su mirada y con una cruz-ancla símbolo de solidez, fidelidad y también de Cristo; y la Caridad, con un pomo en forma de corazón con una llama símbolo del amor, sobre un pedestal circular, sin decoración, diseñado para completar el conjunto.

Es de destacar que para un asunto religioso los precedentes en los que se inspira el autor pertenecen al mundo clásico tanto de la Antigüedad por la iconografía de Hécate triformis (tripe diosa griega).

 

Publicado en Nueva Alcarria el 19 de septiembre de 2025

Información

Obispado en Guadalajara
C/ Mártires Carmelitas, 2
19001 Guadalajara
Teléf. 949231370
Móvil. 620081816
Fax. 949235268

Obispado en Sigüenza
C/Villaviciosa, 7
19250 Sigüenza
Teléf. y Fax: 949391911

Oficina de Información
Alfonso Olmos Embid
Director
Obispado
C/ Mártires Carmelitas, 2
19001 Guadalajara
Tfno. 949 23 13 70
Fax: 949 23 52 68
info@siguenza-guadalajara.org

 

BIZUM: 07010

CANAL DE COMUNICACIÓN

Mapa de situación


Mapa de sede en Guadalajara


Mapa de sede en Sigüenza

Si pincha en los mapas, podrá encontrarnos con Google Maps