Por Jesús de las Heras Muela

(Periodista y sacerdote. Deán de la catedral de Sigüenza)

 

 

Este domingo 28 de diciembre, en todas las catedrales de la Iglesia, con citas en nuestra diócesis a las 12 horas en la catedral y a las 19 horas en la concatedral

 

 

 

 

 

La clausura en las diócesis del Año Jubilar 2025 será el 28 de diciembre, domingo. En nuestra diócesis, el obispo don Julián Ruiz Martorell presidirá la eucaristía preparada al efecto por la Santa Sede en los dos templos jubilares de la diócesis. Así acontecerá a las 12 horas en la catedral de Sigüenza, y, a las 19 horas, en la concatedral de Guadalajara.

La clausura jubilar será ocasión para reactivar la llamada a la cuestación popular en favor de la Obra Social de la Iglesia católica en España, auspiciada por la Conferencia Episcopal Española y secundada por nuestra diócesis, con ocasión del Año Santo 2025 y destinada a las personas víctimas de la trata y a migrantes explotados por las mafias.

 

El año jubilar en Casa Nazaret de Guadalajara

 

Con anterioridad a los actos del 28 de diciembre, el martes 23 de diciembre, a las 9:30 horas, habrá una eucaristía de acción de gracias por el año jubilar en la capilla de Casa Nazaret de Guadalajara, el centro diocesano de acción social y de caridad y que también ha sido lugar jubilar.

A lo largo del año, Casa Nazaret, en este mismo contexto jubilar, cada uno de los doce meses del año 2025 lo ha dedicado, respectivamente, a una causa de caridad y de justicia social: la paz, la trata, la natalidad, la cooperación, la ausencia de Dios, las personas sin hogar, los migrantes, los mayores, los enfermos, los presos, los gitanos y los pobres.

La Vicaría Episcopal de Pastoral Social ha sido la coordinadora de las iniciativas junto a Cáritas Diocesana, Accem, Guada Acoge, Manos Unidas, Delegación de Migraciones, Misiones, Pastoral de la Salud, Pastoral Penitenciaria y Pastoral Gitana, todas ellas con sede en Casa Nazaret.

 

Clausura en las basílicas papales de Roma

 

Por otro lado, en Roma y solo en la basílica vaticana o de San Pedro, el año jubilar se prolongará hasta el martes 6 de enero, solemnidad de la Epifanía del Señor. Será entonces cuando, con eucaristía, a partir de las 9:30 horas, el Papa León XIV proceda al cierre de la puerta santa y a la clausura jubilar.

En las otras tres basílicas papales de Roma (también llamadas basílicas mayores o patriarcales), la clausura será el jueves 25 de diciembre, a las 18 horas, en Santa María la Mayor; el sábado 27 de diciembre, a las 11 horas, en San Juan de Letrán; el domingo 28 de diciembre, a las 10 horas, en San Pablo Extramuros.

 

32 millones de peregrinos en Roma

        

La ciudad de Roma, epicentro de este jubileo (no en vano es técnicamente jubileo romano) ha recibido durante el año santo 32 millones de peregrinos, cifra en la que se incluye las altas cifras de participación de los fieles en la despedida del Papa Francisco (falleció el 21 de abril) y su multitudinario funeral y la elección, el 8 de mayo, del Papa León XIV y los distintos actos de comienzo de su ministerio.

La celebración jubilar más numerosa fue la del Jubileo de los jóvenes, del 1 al 3 de agosto, con un millón de participantes. Este Jubileo pasa también a la historia por el citado relevo papal. Y, como anunció León XV en Turquía, el año jubilar 2025 concluye con una convocatoria, todavía no formal, pero sí oficiosa de un jubileo extraordinario para el año 2033, en el dos mil aniversario de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

 

 

Singularidades en la misa de clausura jubilar

 

La fecha fue fijada por el Papa Francisco en la bula de convocatoria del Jubileo “Spes non confundit”. Y esta celebración no puede adelantarse a la misa de vísperas del sábado 27 de diciembre, por la tarde). La celebración habrá de ser, pues, el domingo 28 de diciembre de 2025, fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José. Y en la misma, según el ritual preparado por la Santa Sede al efecto, han de tenerse en cuenta las siguientes singularidades.

1.- La centralidad de la Cruz del Año Jubilar: la cruz, llevada en procesión en el rito de apertura del Año Jubilar y expuesta todo el año cerca del altar, debe estar debidamente adornada con flores.

2.- La oración de los fieles: como continuación de las alabanzas y súplicas que el pueblo elevó a Dios durante Año Jubilar, la oración de los fieles recoge las intenciones de la asamblea intercediendo por la Iglesia y por el mundo entero. El rito propone formulario; sin embargo, conviene que cada comunidad prepare la oración de los fieles que brote de su propia experiencia espiritual y comunitaria vivida durante el Año. La fórmula propuesta prevé que el diácono anuncie la intención de la oración, sigue un momento de silencio, tras la cual el lector formula la oración a la que la asamblea responde cantando.

3.- La presentación de los dones: En la presentación de los dones, se lleva el pan y el vino para la comunión de los fieles.

En el espíritu del Jubileo, año en el que se redistribuyeron todos los recursos para que a nadie le falte lo necesario, se puede concretar la atención a los pobres, sensibilizando a la comunidad sobre auténticos gestos de caridad que continúan incluso después de la clausura del Año Jubilar, y preparando la celebración para que, en la presentación de los dones, no falten los donativos para los pobres.

4.- La comunión bajo las dos especies: es oportuno distribuir la comunión bajo las dos especies. “En esta forma es donde más perfectamente se manifiesta el signo del banquete eucarístico y se expresa más claramente la voluntad divina con que se ratifica en la sangre del Señor la Alianza nueva y eterna, y también la relación entre el banquete eucarístico y el banquete escatológico en el reino del Padre” (Ordenación General del Misal Romano, 281)

5.- El canto de acción de gracias: terminada la oración después de la comunión, el obispo exhorta a los fieles a bendecir al Señor por la gracia del Año Jubilar y de la indulgencia. A continuación, se entona un canto de acción de gracias.

6.- La oración sobre el pueblo o bendición solemne: la celebración eucarística termina con una oración sobre el pueblo o con la bendición solemne. Los textos recuerdan los temas del Año Jubilar e invocan sobre el pueblo la fuerza de la ayuda divina para que, una vez terminada la experiencia especial del Jubileo, la comunidad que ha experimentado el perdón pueda volver al ritmo cotidiano de la vida, renovada por la gracia de un tiempo especial de oración y de cercanía al Señor.

7.- La despedida: la despedida del diácono, tomada de la Primer Carta de San Pedro, sintetiza los temas del testimonio de fe, la esperanza y la conformación de la vida al misterio celebrado.

En la catedral seguntina, la misa concluirá con el traslado de la Cruz jubilar de guía a su emplazamiento definitivo en el interior de la puerta del evangelio, alineada con las otras tres cruces jubilares de guía que conserva nuestra catedral. Será el mismo obispo quien porte la cruz.

 


 

7.000 peregrinos en la catedral de Sigüenza

 

A punto de concluir el Año Jubilar Romano ordinario y universal 2025, año santo dedicado a la esperanza, la catedral de Sigüenza, templo jubilar, ha superado, muy por encima, las mejores expectativas de acogida y recepción de grupos jubilares.

Con datos registrados a 21 de diciembre de 2025, una semana antes de la clausura jubilar en las diócesis, unas siete mil personas han acudido a la catedral a recibir las gracias jubilares. El número de actividades jubilares (grupos, actos y celebraciones especiales) ascendía a cerca de un centenar, concretamente 93.

El mayor de número de peregrinaciones ha sido de nuestra diócesis. Así, además de parroquias, lo han hecho a sectores pastores diocesanos de Catequesis, Juventud, Enseñanza, un colegio público y los tres colegios diocesanos, con la práctica totalidad de sus alumnos en dos de ellos.

Las parroquias y unidades pastorales que han peregrinado proceden de Guadalajara (10), Azuqueca de Henares (4), Sigüenza (3), Marchamalo (2), Yunquera de Henares, Molina de Aragón, El Coto, Pioz, Villanueva de la Torre, Sacedón, Baides, Alcocer y anejos, varias parroquias del arciprestazgo de Hita, Balconete, Tomellosa, Archilla, Romancos, Pajares y Castilmimbre, Albares, Almoguera, Driebes, Illana y Mazuecos, Chiloeches, Pozo de Guadalajara

De fuera de la diócesis, grupos de Madrid (10), Alcalá de Henares (8), Alcobendas, Velilla de San Antonio, Campo de Criptana, capellanía de la Base Aérea de Torrejón de Ardoz, Ciudad Real, Valencia, grupos Scouts de distintos lugares de España, campamentos de verano de los Maristas de la ONG SED (Colegios de Bilbao, Toledo, Logroño y Madrid) y de los Montañeros y Montañeras de la Asunción de Madrid (2), Asociación Española de Profesores de Liturgia, parroquia y colegio san Jaime de Moncada (Valencia), Ciempozuelos y hasta de Colombia..

 

 

Publicado en Nueva Alcarria el 26 de diciembre de 2025

Por Jesús de las Heras Muela

(Periodista y sacerdote. Deán de la catedral de Sigüenza)

 

 

Para redescubrir, vivir y transmitir la verdad de la Navidad

 

 

 

 

 

En las vísperas de la Navidad, ofrezco el decálogo de los diez personajes principales de la Navidad, de la Navidad de todos los tiempos. Con ellos y en ellos encontramos la verdad de la Navidad, esa verdad a la que hemos de insertamos también nosotros como nuevos personajes de la gracia siempre nueva de la Navidad

 

1.-JESÚS, el hijo de Dios, el hijo de mujer.  Es niño recién nacido, envuelto en pañales y reclinado en un pesebre. Es niño anunciado por los ángeles, adorado por los pastores, buscado, adorado u obsequiado por los magos, odiado y perseguido con sangre inocente por Herodes, tomado en brazos y reconocido por los ancianos Simeón y Ana. Es el hijo de Dios hecho carne. Es el hijo de María, alumbrado de sus purísimas entrañas y acostado por ella, acompañada y servida siempre por José, en el pesebre. Es la gran gloria de Dios en la mayor de las precariedades humanas. «Lo esperaban poderoso y un pesebre fue su cuna; lo esperaban rey de reyes y servir fue su reinar».

 

2.-MARÍA DE NAZARET, la Madre de Jesús. Es la Madre de Dios. Es Madre de Cristo total. Ella es la Mujer creyente que llevó a Jesús en su seno y lo dio a luz virginalmente y lo recostó entre pañales. Ella es figura de la comunidad de los creyentes, dando testimonio de Cristo en la historia y engendrando en su seno a los hombres de la nueva creación. El «sí» de María floreció en Belén en la Palabra; su «hágase» de la anunciación fue el fruto bendito de la natividad, mientras Ella, madre y modelo del pueblo creyente, seguía peregrinando en la fe y «conservando todas estas cosas y meditándolas en su corazón».

 

3.-JOSÉ DE NAZARET, el esposo de María, el padre adoptivo de Jesús. Siempre fiel, silente y obediente. Siempre abierto a la providencia de Dios y de los hombres. Siempre discreto y en segundo plano. Siempre necesario e imprescindible. Es el José que sube con su grávida esposa María hasta Belén; el José que acuna al niño; el José que recibe a los pastores y a los magos de Oriente; el José que se pone en marcha y en camino cuando Herodes buscaba al niño para hacerlo desaparecer. Navidad es tiempo también excepcional para escuchar, en el silencio y en la admiración, el «sí» de José.

 

 

 

4.-LOS ÁNGELES. Fueron, de nuevo, los mensajeros, los pregoneros de la buena nueva, de la presencia de Dios entre nosotros. Fueron los periodistas de la Navidad. Fueron la voz de la Palabra y la voz de los sin voz: «No temáis –dijo el ángel a los pastores–, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy en la ciudad de David os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor, Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». Ellos compusieron el primero de los villancicos: «¡Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad!». Ellos nos definieron así que Navidad es la gloria de Dios manifestada, revelada, encarnada, y que la paz es su don, su prenda y su rostro.

 

5.-LOS PASTORES. Pasaban la noche al aire libre en aquella región, en Belén, la más pequeña de las aldeas de Judá, aunque de ella había surgido el Rey David. Velaban por turnos su rebaño. Cuando el ángel les habló, envolviéndolos de resplandor con la luz de la gloria del Señor, quedaron sobrecogidos de gran temor. Pero reaccionaron ante las palabras del ángel y, creyendo, se pusieron presurosos en camino, tras decirse unos a otros: «Vamos derechos a Belén, a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor». Y, en efecto, «fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño, acostado en el pesebre. Al verlo les contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los pastores».

Los pastores nos hablan de la paradoja de la Navidad, de su fuerza transformadora, de su carga de misterio y de realidad, de su inequívoca dimensión anunciadora y misionera. Ellos fueron los primeros misioneros, los primeros testigos, los primeros orantes, los primeros adoradores, los primeros creyentes. «Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho».

 

6.-EL REY HERODES. Fue alertado por los magos de Oriente del nacimiento del Rey de Reyes. Con astucia y con mentira quiso engañarlos al sentir amenazado su trono. Cuando sus planes no dieron el fruto por él previsto, desató su ira contra los más inocentes. Navidad es oferta, jamás imposición.

 

7.-LOS MAGOS DE ORIENTE. Sabemos poco de ellos. Que eran de Oriente y que miraban y observaban los cielos esperando y escrutando los signos de Dios. Vieron salir una estrella que brillaba con especial fulgor y resplandor. Y fueron siguiendo su rastro. Era la estrella que anunciaba el nacimiento del Rey de los Judíos. Se entrevistaron con Herodes como gesto de cortesía y éste quiso engañarlos. Continuaron su camino hasta que la estrella se posó encima de donde estaba el niño. «Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo para que no volvieran a Herodes se marcharon a su tierra por otro camino».

El «personaje» navideño de los Magos está lleno de simbolismo y de interpelación sobre el sentido y el reto de la Navidad: la atenta observación y escucha de los signos de Dios y de los hombres, la búsqueda de la verdad y del saber ponerse en camino, la perseverancia hasta llegar a la meta y los sentimientos y actitudes de alegría, de adoración y de ofrenda ante Dios. En y con ellos se complementa la gran Manifestación, que es luz para todos los hombres: los pastores en la Natividad, los magos en la Epifanía, los de cerca y los de lejos, los pobres e ignorantes y los poderosos y sabios. Para todos y por todos nace Dios.

 

 

8.-LOS SANTOS NIÑOS INOCENTES. «Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes: es Raquel, que llora por sus hijos y rehúsa el consuelo porque ya no viven».  Herodes montó en cólera cuando no pudo hacerse con aquel recién nacido que tanto le turbaba. Desató su ira sobre los más inocentes e indefensos y mató a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y en sus alrededores. Fueron los primeros mártires de Jesucristo. Aquella tan débil y preciosa sangre inocente derramada fue ya semilla de salvación.

 

9.-EL ANCIANO SIMEÓN Y LA PROFETISA ANA. La liturgia de la Iglesia nos presenta a estos dos personajes en el tiempo ordinario, pero tan solo cuarenta días después del nacimiento de Jesucristo. Son, por ello, personajes de la Navidad, del evangelio de la infancia. El, Simeón, era un hombre honrado y piadoso que aguardaba el Consuelo de Israel y en quien moraba el Espíritu Santo. Había recibido un oráculo de lo alto de que no moriría –era ya muy anciano– sin ver al Mesías. El día de la presentación del Señor, niño de tan sólo cuarenta días, se hizo realidad esta promesa: Vio al Mesías, lo reconoció en la debilidad del recién nacido, lo tomó en brazos y alabó al Señor, profetizando quién era, en verdad, el bebé: «luz para alumbrar a las naciones, gloria de tu pueblo Israel y signo de contradicción». También a María le auguró que una espada de dolor le traspasaría el alma. Ella, Ana, era una profetisa viuda también muy anciana. No se apartaba del templo ni de la ley de Dios, sirviéndoles día y noche. También reconoció al Mesías, al Salvador, en la debilidad y en la fragilidad. Dio gracias a Dios y «hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel».

 

10.-JUAN EL BAUTISTA. No nos consta nada de él en referencia al misterio mismo del nacimiento de Jesucristo. Pero toda su vida, toda su misión fue anunciar esta buena noticia. Él debía preparar un pueblo bien dispuesto para Quien nacía en la Navidad. Y el ciclo navideño se despide precisamente con él, que nos lo anuncia sin parangón en el Adviento. De sus colmadas del agua del Jordán brotará la voz y la presencia de Dios, se abrirá el cielo y comenzará definitivamente la andadura salvífica de Dios entre nosotros.

 

 

 

Publicado en Nueva Alcarria el 19 de diciembre de 2025

Por Jesús de las Heras Muela

(Periodista y sacerdote. Deán de la catedral de Sigüenza)

 

 

Desde mañana, Año Jubilar de San Juan de la Cruz, en el tercer centenario de su canonización y del primer centenario de su proclamación como doctor de la Iglesia

 

 

 

 

 

Pasado mañana, domingo, día 14 de diciembre, es San Juan de la Cruz. Litúrgicamente, prevalece el domingo, máxime el domingo de Adviento, el tercero. Por ello, el sábado 13 se abrirá el año jubilar dedicado a este santo con ocasión del tercer centenario de su canonización, a cargo del Papa Benedicto XIII, en 1726, y del primer centenario de su proclamación, efectuada en 1926 por el Papa Pío XI, como doctor de la Iglesia, el doctor místico.

Este año jubilar se celebrará hasta el 26 de diciembre de 2026 con epicentros en Ávila, en la basílica de Santa Teresa de Jesús, en Fontiveros, cuna del santo, y en Duruelo, primera fundación del Carmelo masculina; en Segovia, en la iglesia de los Carmelitas Descalzos donde se conserva su sepulcro; y en Úbeda (Jaén), donde murió, en el Carmelo Descalzo.

El año jubilar lleva por lema “La esperanza tanto alcanza cuanto espera”, frase tomada de un poema sanjuanista.

 

 

¿Quién fue, qué aportó?

Fraile carmelita descalzo del siglo XVI, discípulo y compañero de Santa Teresa de Jesús en la reforma del Carmelo, san Juan de la Cruz, que estuvo estrechamente relacionado con la villa de Pastrana y el desierto de Bolarque, fue sacerdote, doctor de la Iglesia, escritor y poeta, uno de los grandes personajes de toda la historia del cristianismo y patrono de escritores y poetas católicos.

Fue San Juan Pablo II quien, el 8 de marzo de 1993, ratificó y promulgó para al santo el título de patrono de los poetas de lengua española y de los escritores católicos, que ya le había sido conferido de hecho en 1952. El santo papa polaco (Karol Wojtyla) realizó su tesis doctoral en Teología sobre la fe en San Juan de la Cruz.

Y es que fue y es precisamente su producción literaria y espiritual la gran aportación del santo.  Sobresale “Cántico espiritual", la más bella de todas sus obras y una de las cumbres de la lírica de todos los tiempos. Es un sublime comentario al libro del Antiguo Testamento "Cantar de los Cantares” en cuarenta estrofas poéticas compuestas, 31 de ellas en la cárcel de Toledo, en 1578.

"Noche oscura" data de 1576 y está compuesta de dos libros. Versa sobre las purificaciones pasivas que el alma debe sufrir paralelamente a las que puede realizar ella misma para llegar a la unión mística con Dios.

"Suida al Monte Carmelo" fue escrito entre 1587 y 1585, consta, a su vez, de tres libros. Es su obra de carácter ascético. Versa sobre la llamada purificación activa. Ya plenamente de carácter místico es "Llama de amor viva", comentario a cuatro espléndidas estrofas en las que el alma transformada canta la grandeza y la sublimidad del estado al que ha sido elevada por Dios. Fue escrita entre 1584 y 1585,

Por último, San Juan de la Cruz es autor de otros escritos cortos como "Cautelas", "Avisos a un religioso para alcanzar la perfección" y "Dichos de luz y de amor".

 

El lema

El lema elegido para acompañar este acontecimiento es “La esperanza tanto alcanza cuanto espera”. La frase, tomada de uno de los poemas más intensos de San Juan de la Cruz, fue seleccionada en una consulta a los carmelitas descalzos (OCD) de la Provincia Ibérica, con una amplia mayoría de votos, a propuesta del padre Maximiliano Herráiz, OCD.

Expresa la hondura de la esperanza cristiana según el santo: no como actitud pasiva, sino como un camino confiado y audaz hacia Dios, en el que el alma recibe en la medida en que se abre con deseo y confianza.

El lema cobra un sentido especial en este momento, pues establece un puente espiritual entre el Año Jubilar de la Esperanza, que está a punto de concluir, y el nuevo tiempo jubilar que ahora comienza. De este modo, el Carmelo quiere ofrecer a la Iglesia y al mundo una palabra de aliento y de confianza en medio de un tiempo marcado por la incertidumbre y el cansancio.

 

El cartel

La primera gran imagen de estos centenarios es el cartel oficial, obra de Manuel García Villacañas, pintor ubetense. En él, se representa a San Juan de la Cruz de cintura para arriba, con el hábito completo en una pose serena y recogida. El rostro, trabajado con precisión, transmite humanidad y cercanía, recordando que los santos fueron personas de carne y hueso que alcanzaron la plenitud en su relación con Dios.

En sus manos sostiene un crucifijo barroco del convento de Úbeda, iluminado por una cruz blanca que subraya la centralidad de Cristo en su vida y misión. El fondo, en tonos violetas y rosáceos, evoca una atmósfera ascendente y mística, símbolo del dinamismo interior del santo y de la unión con Dios que marcó toda su existencia.

 

El logotipo

Con un diseño sobrio y contemporáneo, el logotipo oficial de los centenarios enmarca la silueta del santo con una tipografía circular que recuerda los dos aniversarios: 300 años de canonización y 100 años de doctorado.

Su trazado sencillo y elegante permite una fácil identificación visual y será la imagen de referencia en todas las celebraciones, publicaciones y actividades de este jubileo.

 Así, desde Fontiveros, Úbeda y Segovia—lugares de nacimiento, muerte y sepulcro de San Juan de la Cruz—, este Año Jubilar se proyecta a toda la Iglesia como una invitación a redescubrir la profundidad de su mensaje y a vivir la esperanza que “tanto alcanza cuanto espera”.

 

Objetivos y actividades

Los dos centenarios Sanjuanistas, con su año jubilar, quieren ser, al mismo tiempo, memoria agradecida y llamada al presente: recuperar la voz del doctor místico como maestro de esperanza, poeta del amor y testigo de un camino espiritual que, cinco siglos después, sigue siendo actual y necesario.

A lo largo de estos meses se organizarán actos litúrgicos, congresos académicos, publicaciones y actividades culturales que acercarán al gran público la riqueza de su figura.

Al respecto de actividades, desde el próximo 17 de diciembre y hasta la misma fecha de 2026, el convento de San Juan de la Cruz de Alba de Tormes (Salamanca), villa donde falleció Santa Teresa de Jesús en 1582 y donde está enterrada, ha programado la exposición artística “Fray Juan de la Cruz. Esperanza de alto vuelo, de la que es comisario fray Miguel Ángel González, prior de los Carmelitas Descalzos de Salamanca y de Alba de Tormes y promotor de numerosas iniciativas teresianas y sanjuanistas.

 

La oración del Jubileo

“Juan de la Cruz, llama ardiente del amor divino y guía luminoso en el camino de la contemplación, tu vida, marcada por la búsqueda incansable de la unión divina y la profundidad de la noche espiritual, nos inspira y guía en nuestro propio camino espiritual.

Juan de la Cruz, que abrazaste la cruz con profundo amor, eligiendo el camino del ascetismo y la purificación interior para acercarte a Dios, ayúdanos a comprender el valor de la cruz en nuestras propias vidas, a acoger las pruebas con fe y a ver en ellas el camino de la transformación espiritual.

Tú que exploraste los misterios de la noche espiritual y de la unión divina, intercede por nosotros en nuestros momentos de duda y de oscuridad interior. Guíanos a través de las sombras de nuestras propias limitaciones y ayúdanos a avanzar por el camino de la unión con Dios.

Juan de la Cruz, maestro de contemplación, enséñanos a orar con profundidad y sencillez, a habitar en el silencio interior donde poder escuchar la suave voz de Dios. Que nuestra oración sea una elevación del alma hacia lo divino, una búsqueda sincera de la presencia de Dios en cada momento de nuestra vida.

Te confiamos nuestras aspiraciones espirituales, nuestras luchas interiores y nuestros deseos de vivir una vida conforme a la voluntad de Dios.

Que, como tú, encontremos la fuerza para perseverar en la fe, en la esperanza y en el amor, que sepamos poner amor donde no hay amor para encontrar el amor y así, en medio de las dificultades de la vida, podamos alcanzar la plenitud del amor. Amén”.

 

 


Datos recapitulativos y prácticos del Año Jubilar Sanjuanista

(1) Ocasión y lema del Jubileo: El tercer centenario de la canonización de San Juan de la Cruz y del primer centenario de su proclamación como doctor de la Iglesia. La Conferencia Episcopal Española ha invitado al Papa León XIV a hacerse presente en el Jubileo. “La esperanza tanto alcanza cuanto espera” es el lema.

(2) Apertura y clausura: la apertura será el sábado 13 de diciembre de 2025 en la iglesia del sepulcro de San Juan de la Cruz de los Carmelitas Descalzos en Segovia; y la clausura, el sábado 26 de diciembre de 2026 en Úbeda (Jaén), donde falleció el santo el 14 de diciembre de 1591.

(3) Templos jubilares: en la diócesis de Ávila, el templo parroquial de San Cipriano en Fontiveros, localidad donde nació el santo, el 24 de junio de 1542; la basílica de Santa Teresa de Jesús en Ávila; y la iglesia conventual de las Carmelitas Descalzas de Duruelo (Blascomillán), sede la primera fundación del Carmelo masculino en 1568; en la diócesis de Jaén, la iglesia del convento de los Carmelitas Descalzos de Úbeda; y en la diócesis de Segovia, la iglesia de los Carmelitas Descalzos en Segovia.

(4) Requisitos para recibir las gracias jubilares: confesión sacramental, comunión sacramental, oración por el Papa y excluir todo afecto de pecado, peregrinar a uno de los templos jubilares y participar allí en alguna celebración litúrgica.

 

Publicado en Nueva Alcarria el 12 de diciembre de 2025

Por Alfonso Olmos Embid

(Director de la Oficina de Información)

 

 

 

En pleno mes de diciembre, cuando las calles se iluminan y los escaparates exhiben sus mejores reclamos comerciales, la Iglesia vuelve a recordar que el Adviento no es simplemente la antesala del gran festín navideño, sino un tiempo de espera activa y de mirada interior. Mientras el mundo se apresura entre compras anticipadas, ofertas relámpago y agendas saturadas de compromisos sociales, la tradición cristiana invita a detenerse, a respirar hondo y a recuperar el sentido profundo de estos días que preceden al nacimiento de Jesús.


El espíritu del Adviento, marcado por la esperanza, la conversión y la vigilancia, contrasta con la prisa consumista que domina el ambiente. En una sociedad que con frecuencia relega a Dios al ámbito privado o lo diluye en celebraciones desprovistas de trascendencia, la Iglesia propone una actitud distinta: abrir espacios de silencio, reconciliación y solidaridad. No se trata de renunciar a la alegría festiva, sino de devolverle su raíz, recordando que la Navidad no nace de un escaparate, sino de un pesebre humilde.


En este contexto, la Iglesia insiste en la importancia de preparar el corazón, de mirar a los más vulnerables y de redescubrir el mensaje que dio origen a esta fiesta: la llegada de un Dios que se hace cercano. Frente a un clima social que a menudo prioriza lo inmediato, lo material y lo efímero, el Adviento aparece como una llamada a la esperanza profunda, esa que impulsa a construir paz, tender puentes y acoger la luz que representa el nacimiento de Cristo.


Así, en medio de un mundo que corre, la invitación es a esperar; en medio del ruido, a escuchar; y en medio del consumismo, a volver a lo esencial.

 

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