GRANITOS DE MOSTAZA
Álvaro Ruiz Langa
(Delegado diocesano de MCS)
Octubre es el mes ocho por etimología. Así lo nombraron los romanos. La reforma gregoriana del calendario lo pasó a la décima página del año, como todo el mundo sabe. La relación que guarda este mes con el número ocho ofrece sugerencias aprovechables al echarle una ojeada a la agenda. Sobre todo, cuando se le ve como tiempo de madurez y como hora venturosa. (En los antiguos baptisterios se repetía la forma octogonal; el octavo día recordaba la Resurrección). Cabe, pues, recolectar ocho prendas de este mes de octubre en curso.
Mes del rosario. La piedad popular alienta esta devoción mariana que aúna tres resortes religiosos. Por una parte, se repasan los grandes momentos salutíferos de Cristo. Por otra, se engarzan loas y alabanzas a su madre María, la madre universal. Y en tercer lugar, se ruega a Dios Padre por tantos hechos y necesidades.
Sínodo de la Familia. Para la familia eclesial es, sin duda, el acontecimiento más destacado, del que más se espera y al que se desea de madurez y de ventura. Sus propias medidas hablan: octubre de 2014 más octubre de 2015. Y también lo indican comentarios, preocupaciones y hasta temores. Queda tiempo para seguir encomendando al Padre sus trabajos; para rogar ricos frutos.
Memoria 2014 de Cáritas Española. Con presidencia de don Atilano, el obispo consiliario, se presentó el día 6. Tres notas: en 2014 no ha crecido la demanda de parte de personas necesitadas; sí ha aumentado, un 2 %, el número de voluntarios: casi 82.000; se ofrecen a la sociedad diez propuestas realistas ante las elecciones.
Santa Teresa de Jesús. Octubre también es el mes de la Santa de Ávila. Por encima del centenario que ya se cierra. La herencia del Año Jubilar queda como fruto y permanece activa en los corazones. Y siguen encendidos los palomarcicos de Iriépal y Guadalajara. Y Pastrana prorroga llamadas.
XXIII Encuentro del Pueblo de Dios. En el marco diocesano ha sido el hecho más relevante. La concurrencia, los contenidos y el ambiente transmitían buenas vibraciones. Si el entusiasmo de una jornada se conserva como brasa que caldea el resto de los días, el Pueblo de Dios alentará.
Aperturas, lanzamientos y envíos. A lo largo del mes se van marcando jalones en diversas áreas y sendas pastorales: catequistas, profesores de Religión, escuelas de formación, grupos de lectura de la Biblia, mesa de migraciones, animación en colegios diocesanos, pastoral obrera… Son hitos, puntos de referencia, más que chupinazos.
Misiones, Infancia y Juventud. El DOMUND es un distintivo tradicional de octubre. Y extiende la campaña misionera más allá del tercer domingo, incluida la vigilia de la luz misionera. Además, el viernes 3º comienza la Escuela de Animación Misionera. Por su parte, el dinamismo de Infancia y Juventud monta un inicio de curso de lo más activos: dos “Venid y Veréis”, ejercicios espirituales paja jóvenes, convivencia de adolescentes, cine espiritual…
Cumpleaños de los obispos diocesanos. Por esos acasos, coincidencias o casualidades, en octubre cumplen años los dos obispos. Con seis fechas de diferencia: don Atilano llega a los 69 el domingo 25, mientras que don José alcanza los 80 el día 30. Que Dios les bendiga para bien de todo el Pueblo de Dios.



Por Jesús Montejano
Una pequeña población que ha celebrado su fiesta, sin salir en los periódicos, es la de Ujados, cercana a Atienza y Miedes.
Por Juan José Plaza
Efectivamente, Jesucristo, el enviado del Padre, viene a la tierra para cumplir una misión, que es expresión de la misericordia divina para con el hombre: Redimirnos. Su misión redentora la realiza Jesús con toda su vida: nos redimió predicando su evangelio, en el que descubre al hombre la verdad de sí mismo y le saca del error y de la tinieblas; nos redimió con sus signos y curaciones, es decir con su actuar samaritano, aliviando el sufrimiento del hombre. Pero la obra cumbre de la Redención fue su pasión, muerte y resurrección.
Pero también hemos podido ver su capital, Varsovia, totalmente reconstruida tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, que no dejaron de ella más que los cimientos. Tras el fin de la guerra comienza la dura etapa comunista, que tuvo un punto de inflexión con la elección en
Por Jesús de las Heras
Pero la vocación volvió a llamar a las puertas de su corazón: quería ser misionero en las Indias, aunque se le partía el alma solo de pensar que ello significaría que tendría que alejarse –quizás de por vida- de sus queridos padres. Pero el resto lo hizo la fuerza y la gracia de la llamada y en el alba del otoño de 1749 partía lejos de su querida Mallorca, partía rumbo al nuevo mundo, rumbo, en concreto, a México.
Ciudades denominadas con nombres expresamente cristianos –Los Ángeles, San Diego, Santa Clara, Santa Bárbara, Sacramento, San Antonio, San Luis, San Gabriel, Sacramento, San Francisco…- surgieron de su portentosa iniciativa evangelizador y civilizadora. Nueve misiones, una cada 48 kilómetros (la distancia que recorre un caballo en una jornada), se sucedieron, gracias a su celo y ardor, por toda la costa californiana hacia el Pacífico, en medio de pueblos indígenas, cuyo mejor abogado fue precisamente el fraile de la herida abierta, el ya santo Junípero Serra. Cuentan y testifican sus biógrafos que a menudo se peleaba con las autoridades militares sobre el modo cómo eran tratados los indígenas. Y hasta relatan las crónicas que los maltratos a los indígenas incrementan el dolor de su herida, que supuraba febril e indignada… Y es que para fray Junípero aquellos indígenas eran hermanos, eran hijos, eran la carne de Cristo.












