Por Sor. Mª de Cortes Astasio Lara
(Hija de la Caridad. Delegada de Pastoral Penitenciaria)
Un año más los voluntarios de Capellanía Católica, del Centro Penitenciario Madrid VII- Estremera, nos reuníamos el día 24 para conmemorar la festividad de Nuestra Señora de la Merced. Como siempre llegamos antes de la hora prevista para la celebración de la Eucaristía, con la finalidad y el acierto de poder saludar a cada uno de los internos/@s. El llamarles por su nombre, el estrecharnos en un abrazo de gozo y alegría, llena de satisfacción y humanidad, lugares tan hostiles como son los Centros Penitenciarios; debemos saber aprovechar cada encuentro, porque son oportunidades únicas. Cada día, allí dentro está compuesto de diversas circunstancias cargadas de sufrimiento, soledad y desesperanza, todo tiempo que compartimos, acompañamos, acogemos y escuchamos, siempre resulta escaso.
También queremos compartir la Medalla de Bronce al Mérito Social Penitenciario, otorgada por el Ministerio del Interior a través de su Secretaría General, a Capellanía Católica, por el reconocimiento de dos compañeros voluntarios, Manuel Mesonero y Consuelo Hernández, su destacado compromiso y colaboración conjunta con la Institución Penitenciaria, en los programas de: primeros permisos, tabaquismo y educación para la salud PPS (formación a presos que están al cuidado de internos con riesgo de suicidio). Gracias a los dos por vuestra generosa entrega, y gracias al equipo directivo del Centro.
Continuemos con ilusión esta Pastoral, y hagamos realidad las palabras de SS el Papa Francisco “Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio”. (Nº 15 – Misericordiae Vultus)



Todas las actividades programadas a lo largo del verano han sido una buena oportunidad de acercamiento a la sociedad actual. Tanto quienes nos conocían de otros años, como los que han acudido por primera vez, nos han hecho participes de sus sufrimientos y alegrías. Y así nos han mostrado una fotografía reciente del mundo en que vivimos. “Porque nuestra vocación no es un refugio; es precisamente ir al campo de batalla, es lucha, es llamar al corazón del Señor en favor de la humanidad. Es como Moisés, que mantenía las manos elevadas, rezando, mientras que el pueblo combatía” (cf. Papa Francisco a los consagrados de Roma 16/V/2015). Escuchar al santo Padre estas palabras nos confirma que caminamos en comunión con la Iglesia, y esto es una bendición.
Aperturas, lanzamientos y envíos. A lo largo del mes se van marcando jalones en diversas áreas y sendas pastorales: catequistas, profesores de Religión, escuelas de formación, grupos de lectura de la Biblia, mesa de migraciones, animación en colegios diocesanos, pastoral obrera… Son hitos, puntos de referencia, más que chupinazos. 












